Primer día

NONA

Nada más llegar a la abadía el Abad nos da la bienvenida. Siempre que nos hable deberemos mantenernos cerca de él, de lo contrario nos sancionará y nuestro contador de Obsequium descenderá. Cuando éste llegue a cero, o cometamos una infracción grave, seremos expulsados de la abadía. De camino al pórtico nos cuenta que sospecha que uno de los monjes ha cometido un crimen y nos ruega que encontremos al asesino antes de que llegue Bernardo Gui, el representante del Papa. Una vez en el pórtico, nos explica las rígidas normas de la abadía camino de nuestra celda. Al llegar a ella se despide y se marcha a la suya. Cuando el Abad llega a su celda, suenan las campanas que indican Vísperas.

VÍSPERAS

A esta hora deberemos asistir a los oficios el resto de los días que estemos en la abadía. Si no conocemos el camino bastará con seguir a Adso hasta la iglesia y colocarnos un par de baldosas por delante de él, mirando hacia el altar. Mientras esperamos a que lleguen el resto de los monjes, podremos ver como Malaquías, el bibliotecario, recoge la llave que está sobre su mesa del scriptorium y se dirige a cerrar las puertas de la entrada al torreón, y posteriormente a la cocina. Momentos más tarde aparece por detrás del altar. Una vez estén todos los monjes en su sitio, el Abad comenzará los oficios.

 
 

 

 

COMPLETAS

Al terminar las oraciones, el Abad nos insta a volver a nuestras celdas y espera a que entremos. Si no lo hacemos seremos sancionados.

Segundo día

NOCHE

Una vez estemos en nuestra celda, Adso nos pregunta si queremos dormir. Si mientras lo pregunta salimos de la celda, tardamos en contestar o decimos que sí, pasamos a Prima. Si contestamos que no, no volverá a hacer la pregunta hasta que salgamos de la celda y entremos de nuevo. Esta primera noche accederemos a dormir, pues estamos cansados del largo viaje.

El Abad, por su parte, tras cerrar  la puerta que une las celdas de los monjes con la iglesia, se dirige a su celda a dormir un rato. El tiempo que duerme nada más acostarse es de aproximadamente 40 segundos si estamos en movimiento. Si estamos quietos el tiempo será menor. Si estamos en el edificio el Abad no se despierta, y el tiempo que está durmiendo no avanza hasta que volvamos a entrar en el pasadizo.

 

 

 

 

 

Si el Abad se despierta y Guillermo está en su celda o en el edificio, se vuelve a dormir (unos 30 segundos si estamos en movimiento). De lo contrario, se supone que oye nuestros pasos, y va a buscarnos. Si mientras nos persigue, llegamos a la cocina a través del pasadizo o entramos en nuestra celda, volverá a su celda a dormir.

Por la noche las puertas de la entrada al edificio quedan cerradas; ningún monje puede abrirlas.

PRIMA

Todos los días al amanecer se desbloquean  las puertas del edificio y la de la iglesia. También estamos obligados a asistir diariamente a los oficios a esta hora.

Amanecemos sin las lentes de Guillermo, pues alguien nos las ha robado con nocturnidad y alevosía. Antes de dar comienzo a la misa, el Abad nos informa de que Venancio ha sido asesinado.

 

 

 

 

TERCIA

El Abad nos llama para advertirnos de que la biblioteca es un lugar secreto y sólo Malaquías puede entrar. Tras escucharle, decidimos ir a conocer un poco mejor la abadía, visitando la segunda planta del edificio: el scriptorium. De camino nos encontramos con Severino, el herbolario, quien se presenta y nos advierte de que ocurren cosas extrañas en la abadía. Una vez en el scriptorium, vemos que sobre la mesa de Malaquías hay una llave, pero al intentar acercarnos este nos bloquea el camino y nos comunica que no podemos subir a la biblioteca, añadiendo que si lo deseamos Berengario nos mostrará el scriptorium. Poco después, Berengario se acerca y nos explica que ahí trabajan los mejores copistas. Si le seguimos nos mostrará la mesa de Venancio, sobre la que hay un manuscrito en el que estaba trabajando antes de morir, y un extraño libro.

SEXTA

Como norma impuesta por el Abad, deberemos asistir diariamente a la comida. Para ello nos dirigimos al refectorio, siguiendo a Adso si no conocemos el camino, y nos colocamos en el segundo plato, el que está junto al del Abad, justo en frente de las dos columnas.

 

 

 

 

 

 

NONA

Durante la comida, Guillermo había pensado la manera de conseguir la llave de Malaquías. Así que nos dirigimos de nuevo al scriptorium y nos colocamos cerca del bibliotecario, junto a las barandillas, por donde cambia el tipo de suelo. Desde allí dirigimos a Adso para que coja la llave. Una vez la hayamos conseguido, nos dirigimos a la cocina a investigar el lugar por donde desaparece Malaquías. Detrás del fogón descubrimos un pasadizo que nos lleva hasta la iglesia. Nuevamente debemos dirigir a Adso para que abra la puerta, pues es él quien tiene la llave.

VÍSPERAS

Poco después de salir del pasadizo suenan las campanas que nos indican que debemos asistir a los oficios.

COMPLETAS

Durante la misa, Guillermo había estado pensando en el manuscrito de Venancio, y en cómo hacerse con él ahora que podía entrar en el edificio por la noche usando el pasadizo. Para no levantar sospechas, nos dirigimos a nuestra celda.

 

 

 

 

 

Tercer día

NOCHE

Nada más decirle a Adso que esa noche no vamos a dormir, salimos de nuestra celda camino al pasadizo. Unos metros por delante de nosotros va un misterioso encapuchado que ha salido de la celda  de los monjes. Si somos lo suficientemente rápidos siguiéndole, podemos entrar en el pasadizo cuando él abra la puerta. De lo contrario, tendremos que usar a Adso para abrirla. Le seguimos hasta la mesa de Venancio donde él coge el libro y nosotros el manuscrito, pero no lo podemos leer por no tener las gafas. Emprendemos el camino de vuelta hasta llegar a la puerta del pasadizo. Aquí podemos tomar varios caminos:

    - Seguir al encapuchado hasta la celda del herbolario; tenemos que ser muy rápidos en la persecución desde el principio. Amanecerá instantes después de que entre.

    - Ir a nuestra celda; debemos ser rápidos pues el Abad nos sigue de cerca.

    - Dirigirnos a la pantalla que hay al norte de la iglesia (girando a la izquierda nada más salir del pasadizo), pegarnos a cualquiera de las paredes y mirar hacia ella. Allí esperaremos a que amanezca.

    - Mantener la puerta del pasadizo abierta y esperar a que amanezca.

 

 

 

 

PRIMA

Antes de dar comienzo a los oficios, el Abad nos comunica que Berengario ha desaparecido. Estas palabras nos hacen reflexionar sobre lo ocurrido la  noche anterior.
Llevar el pergamino encima es muy arriesgado, ya que el Abad nos lo descubrirá y quitará al más mínimo contacto. Para evitarlo lo dejaremos en algún lugar de la iglesia por donde no vaya a pasar él.

Notas:
- A partir de este día aparecerá todas la mañanas la lámpara de aceite en la cocina, siempre y cuando Adso no la haya cogido antes y no la haya usado.
- Jorge aparece en el lugar donde es presentado a Guillermo.
- El libro se coloca en la entrada de la cocina (no se puede ver ni coger). Puede que en un principio la trama del juego fuese distinta.
- Se pone el pergamino en la habitación que está detrás del espejo, si Guillermo no lo tiene. Se supone que es Jorge quien lo coge y lo lleva hasta allí.
 

TERCIA

Al terminar las oraciones el Abad nos presenta a Jorge, el hombre más viejo y sabio de la abadía, quien nos habla del anticristo.
 

 

 

 

 

SEXTA

Vamos al refectorio.

NONA

Ante la posibilidad de que el Abad descubra el manuscrito, nos dirigimos lo más rápido posible a la iglesia. El camino más corto es usando el pasadizo. Al llegar a la cocina descubrimos una lámpara de aceite sobre la mesa y la cogemos con Adso. Una vez hayamos recuperado el manuscrito iremos a dejarlo a nuestra celda.

VÍSPERAS

Asistimos a los oficios.

COMPLETAS

Vamos a nuestra celda.

 

 

 

 

 

 

Cuarto día

NOCHE

Accedemos a dormir, ya que estamos cansados de la noche anterior.

PRIMA

El Abad nos comunica que han encontrado el cadáver de Berengario.

TERCIA

Tras los oficios el Abad nos llama para informarnos de la llegada de Bernardo, y nos ordena abandonar la investigación. Nos detenemos unos instantes para decidir si obedecemos o no la orden del Abad. Mientras lo pensamos, vemos a Severino salir de su celda y dirigirse hacia el lugar en el que estamos. Al llegar nos cuenta que al hacerle la autopsia a Berengario ha descubierto unas extrañas manchas en sus dedos y lengua. Las mismas manchas que tenía Venancio.

SEXTA

Nos dirigimos al refectorio.

Nota: Aparece Bernardo en la entrada de la iglesia.

 

 

 

 

NONA

Durante la comida, Bernardo no ha hecho más que preguntarnos sobre lo ocurrido en la abadía los últimos días. Como sospecha de nosotros se dirige a nuestra celda, o al lugar en el que hayamos dejado el manuscrito, para cogerlo. En el caso de que lo llevemos encima, nos exigirá que se lo demos. Una vez lo haya conseguido, si nos quedamos quietos podremos ver como va hasta la entrada de la iglesia para dárselo al Abad, y cómo éste se dirige a su celda a dejarlo sobre su mesa.

VÍSPERAS

Asistimos a los oficios.

COMPLETAS

Vamos a nuestra celda.

 

 

 

 

 

Quinto día

NOCHE

Decidimos continuar nuestras investigaciones. Al llegar a la iglesia descubrimos que el Abad ha olvidado su llave sobre el altar. Al cogerla le despertamos con el ruido, por lo que nos vemos obligados a regresar rápidamente a nuestra celda a dormir.

Nota:
Se ponen las gafas de Guillermo en la habitación iluminada del laberinto. Se supone que Malaquías las deja allí pensando que es un lugar seguro donde Guillermo no las encontrará. Él las había encontrado entre las ropas de Berengario, quien las había robado para evitar que Guillermo investigase el manuscrito de Venancio.

PRIMA

Mientras esperamos a que lleguen todos los monjes a los oficios, Severino se acerca y nos informa de que ha descubierto un extraño libro en su celda. Malaquías, que está frente a nosotros, escucha la conversación y durante las oraciones mira varias veces a Severino.

Nota:
Si la noche anterior no hemos cogido la llave del altar, ésta desaparece. Se supone que el Abad la recupera.

 

 

 

 

TERCIA

Al terminar, Severino se dirige a su celda a examinar el libro. Nosotros queríamos acompañarle, pero el Abad nos llama para informarnos de que Bernardo abandona la abadía. Malaquías aprovecha ese tiempo para matar a Severino y encerrarle en su propia celda, a la vez que le roba el libro y su llave.

SEXTA

Asistimos al refectorio, pero Severino no se presenta.

NONA

Tras la comida, el Abad preocupado por la ausencia de Severino, nos pide que le ayudemos a encontrarlo. Al llegar a su celda el Abad llama a la puerta. Al ver que no contesta decide mirar entre los barrotes. Es entonces cuando descubre su cadáver. Mientras tanto, Malaquías aprovecha el desconcierto para leer el libro prohibido en su mesa del scriptorium.

VÍSPERAS

Apenados por la perdida de Severino nos dirigimos a la iglesia para asistir a los oficios. Poco después vemos a Malaquías llegar a duras penas,  decir sus últimas palabras y morir. Su cuerpo también presenta unas extrañas manchas negras en los dedos y en la lengua. Y por sus última palabras deducimos que ha muerto envenenado.

 

 

 

 

COMPLETAS

Vamos a nuestra celda.

Sexto día

NOCHE

Nos dirigimos a la entrada de la biblioteca, y sobre la mesa de Malaquías descubrimos la llave de Severino. Pero ni rastro del libro. Jorge lo ha cogido y se lo ha llevado con él a la habitación secreta del laberinto. Entramos en la biblioteca, y al llegar a la habitación iluminada del noroeste encontramos las lentes de Guillermo. Con ellas regresamos a nuestra celda.

PRIMA

Asistimos a los oficios.

TERCIA

Al terminar las oraciones el Abad nos comunica que mañana debemos abandonar la abadía. Así que debemos apresurarnos en resolver el misterio. Entramos en la celda de Severino y allí encontramos los guantes que usó para examinar el libro. Curiosamente su cadáver no tenía manchas negras.

 

 

 

 

SEXTA

Durante la comida Guillermo dedujo que el libro era lo que estaba matando a los monjes. Todo parecía encajar perfectamente. Venancio había encontrado el libro prohibido en la habitación secreta del laberinto, pero murió al ojearlo. Su manuscrito tenía que estar relacionado con el descubrimiento. Berengario, quien custodiaba la mesa de Venancio, no pudo resistir la tentación de examinar el libro y la noche del tercer día se adentró encapuchado en el scriptorium en su busca. El veneno rápidamente le hizo efecto, por lo que fue con el libro a la celda del herbolario en busca de algún remedio que calmase sus dolores. Severino descubrió el libro e informó a Guillermo. Mientras examinaba en su celda el libro con los guantes, Malaquías, que había escuchado su conversación con Guillermo, entró y lo asesino, robándole la  llave y el libro. Él tampoco pudo resistirse a leerlo y murió envenenado poco después.

Tenemos que recuperar el manuscrito para saber que es lo que Venancio había descubierto.

NONA

Para adelantarnos al Abad usamos el pasadizo, recogiendo previamente la lámpara de aceite. Entramos en la celda del Abad, cogemos el manuscrito y salimos rápidamente para no ser descubiertos. El pergamino contiene un extraño texto en latín, que no parece tener mucho sentido.

 

 

 

 

 

VÍSPERAS

Asistimos a los oficios.

COMPLETAS

Vamos a nuestra celda.

Séptimo día

NOCHE

Con la firme intención de resolver el misterio nos adentramos en el laberinto. No sin dificultad, llegamos a una habitación con un gran espejo y tres escaleras frente a él. Releemos el pergamino intentado encontrar alguna pista que nos ayude a continuar y es entonces cuando lo vemos claro: "Secretum finis Africae manus supra XXX idolum age primun et septimum de quatuor" ("El secreto del "finish Africae" una mano sobre la imagen toma el primero y el séptimo de QUATUOR")

Nota: el "finish Africae" es la habitación secreta que hay detrás del espejo.

 

 

 

 

El texto nos indica que tenemos que pulsar las letras Q y R frente al espejo en las escaleras indicadas por el número romano que hay en "XXX". Ése número cambia cada partida y es elegido al alzar. El lugar al que se refiere, y la probabilidad son los siguientes:
- IXX (50%) Derecha
- XIX (25%) Centro
- XXI (25%) Izquierda

Una vez abierto el espejo encontramos a Jorge, que nos dice estar esperando. Nos muestra el libro y nos pide que lo leamos. Adso le explica que Guillermo lleva guantes para evitar el veneno. Es entonces cuando le quita el libro de las manos a Guillermo, apaga su lámpara y sale huyendo hacia la habitación iluminada del noroeste de la biblioteca. Le seguimos y al llegar a ella vemos como se está comiendo el libro. Las prisas por atraparle provocaron el fatal desenlace.

Si no hemos terminado el juego esa noche:

PRIMA

Asistimos a los oficios.

TERCIA

El el Abad nos ordena abandonar la abadía.

Escrito por Manuel Pazos